Pasar de un estatuto de soltero al del pareja

¡Encontrar un novio o una novia no implica descuidarse! De hecho, mantener una pareja en el tiempo requiere de esfuerzo, compromiso y dedicación todos los días. Si bien es cierto que, para algunos, este es el enfoque natural, otros solteros tienen mucho miedo a la vida conyugal. Dependiendo del tipo de relación, los esfuerzos que sean necesarios para cumplir con los retos propuestos son diferentes. El nacimiento de la relación, incluyendo el apartado íntimo, plantea muchas preguntas. Nuestros consejos para solteros respecto al tema que nos ocupa es que todas las cuestiones que surjan han de ser tratadas por los dos. Y es que solo de esta forma será posible afrontar las tensiones y frustraciones acontecidas en la vida en pareja tras un período de soltería.

Aceptar los defectos de tu pareja

La vida conyugal no puede asemejarse, ni por asomo, a un río que transcurre tranquilo. Ser una pareja significa compartir todos los aspectos de la vida con la otra persona teniendo en cuenta que con esta tenemos ciertas similitudes pero que, de igual forma, también posee su propio carácter con sus ventajas y defectos. Recordando una popular campaña publicitaria de Meetic, para estar bien en pareja es necesario aprender a amar las imperfecciones del otro (o, al menos, a aceptarlas).

Tu pareja no es ni un juguete ni un miembro manipulable a tu voluntad destinado a satisfacer todos tus deseos sino un ser humano con sentimientos, expectativas y necesidades. Así que tienes que encontrar un equilibrio entre lo que deseáis los dos para encontrar el punto intermedio en el que construir una relación. Todo ello, por supuesto, sin causar frustración en el otro. Sin duda, no se trata de una tarea sencilla.

El silencio, la lacra de cualquier pareja

No todos los hombres y mujeres poseen las mismas cualidades comunicativas y, sin embargo, cada uno debe aprender a hablar con el otro de sus dudas y sus deseos acerca de la vida en pareja. En este sentido, lo ideal es compartir los sentimientos con la pareja. Dicho esto, también hay que comentar que no es algo tan sencillo como parece ya que sentimientos como el orgullo, el miedo a perder o herir al compañero, el remordimiento, la frustración, la ira y, en definitiva, todas las emociones que dan impulso a una pareja también pueden corroer a los dos si son incapaces de hablar entre ellos.

Los solteros, por lo general, no están acostumbrados a correr riesgos, por lo que este ejercicio les exige un esfuerzo todavía mayor. Además, aparte de lo que sucede dentro de la pareja, otros elementos pueden perturbar la relación como, por ejemplo, las opiniones de los demás.

Gestionar el séquito

Alrededor de una pareja existen infinidad de personas capaces de ejercer influencia sobre ella. Y es que los amigos, la familia, el anterior novio, etc., son personas que pueden poner su granito de arena de cara a crear tensiones innecesarias en la relación. De hecho, es posible que los amigos sigan tratando al individuo como si aún fuese soltero e influyan en su vida diaria conyugal. En este sentido, es necesario cambiar la mentalidad que lleva a compartirlo todo con ellos con el objetivo de proteger la esfera privada.

Los amigos pueden ser el hombro más apetecible sobre el que llorar y desahogarse a causa de las dudas, los miedos y los celos pero, a este respecto, hay que tener en cuenta que la otra parte de la pareja no puede adivinar por sí sola que algo anda mal entre los dos. Por lo general, las mujeres suelen hablar de más con personas que no son adecuadas mientras que los hombres no comunican sus sentimientos en absoluto. Puede parecer un estereotipo pero, por desgracia, es algo bastante cierto. De hecho, hubiese sido posible salvar muchas parejas solo con un poco de comunicación y privacidad.

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